May 14, 2007

FOREST GUM



Dejamos Caleta Olivia y veníamos redescubriendo los paisajes de la pampa argentina. Pablo se durmió en cuanto me pasó el volante. Después del cuasi accidente de la semana anterior, anduve a velocidad de tortuga y muy tensa, pero Pablo estaba a punto de cabecear contra el parabrisas, así que, obligada a dejar las trancas en el maletero. Dálenomáspaola.
No pasaron ni quince minutos y con unas terribles ganas de fumar manejé concentrada por ese desierto. El cielo se nos venía encima con unos nubarrones cargados de agua. Maravilloso. Abrí un poco la ventana, apreté el encendedor del auto, subí un poco la temperatura de la calefacción para no congelar a Pablo con el viento a unos 60 por hora. Parece que repavimentaron hace poco porque los hoyos que esquivamos el año pasado, ya no existían. Desde el volante son otros paisajes. Desde el copiloto también. Plena pampa, desierto. Nada. Nadie. Ni un auto en contra durante un par de horas.
¡Despierta! ¿Ves eso en el camino? Qué? Sí, Paola, esunquiosco. Mira las banderitas. Imposible. Un quiosco en el medio de la pampa. Los argentinos son grandes promotores del turismo nacional, pero un quiosco en el medio de ese paisaje no me pareció convincente. ¿ves las banderitas? Hay una chilena… es un hombre con un carrito. Pablo, entre sueño y sueño, con medio ojo abierto, alcanza a leer de lejos, mucho mejor que yo: forest gum. Tal cual. Bajé la velocidad, empecé a pararme al lado derecho del camino hasta que leí bien forest gum chileno. Paramos. ¿cómo no vamos a parar?
El hombre suelta el carrito. Nos sonríe y nos da la mano. Mi nombre es Jorge. Jorge Gutiérrez para servirle. Voy de vuelta a Chile, quiero llegar al paso de Puyehue. Ese, el de Osorno. Mijita, con todo respeto, disculpe que me emocione, pero son los primeros que paran a saludarme hoy día. Esto mío es que estoy haciendo una penitencia, algo así como una manda. Tengo dos personas queridas, muy queridas para mí, que están muy grave. No podía hacer nada. No podía hacer nada yo para mejorarlos. Sólo los doctores y Dios. Entonces, junté mis cositas, unas monedas, armé el carrito con un saco de dormir y partí caminando desde San Ramón el 31 de diciembre. Caminé todo. Harta agua. Bajé unos kilos. Mi compañía son mis pensamientos y en la Argentina los animales. ¿Sabía usted, señorita, que los ñandúes, esos que uno ve todo el tiempo, siguen al más fuerte desde chiquititos? Por eso uno ve grupos de hartos de esos pajaritos, de diferentes tamaños. Unos más grandotes y unos pollos que los siguen. Esos chicos son más curiosos y de esos se me han acercado unos cuántos en el camino. Por Chile iba llegar a Puerto Montt, pero me dijeron que no hay más camino de allá a Punta Arenas. Y eso del Corcovado, atravesarlo dicen que es muy peligroso. Obligado a hacer frontera. La gente es buena. Me dan el apoyo. Me convidan baño, agua, comida. El que puede me da hasta ropa. Este que tengo acá ya es el tercer par de zapatillas. El primero lo dejé con hoyos. Yo nunca había estado en Argentina. No había visto la cordillera así, llena de cóndores y unos pájaros que ni sé explicarle. Tanta belleza junta. Entonces pasé por Bariloche. Bonito Bariloche. Uno ha oído de esos lugares pero cuando uno los huele, es otra cosa. Naquedecir. Entonces de Bariloche seguí pal sur y más pal sur. Me tocó nieve, lluvia, un sol que ni le cuento. Y las fuerzas las saco porque pienso en que esto lo hago para que se mejoren esos amigos. Más de un mes caminando me demoré para llegar a Punta Arenas. ¿usted conoce al Tiburón Contreras? ¿Y a Mario Galindo? Fíjese que llegué allá, al mismo estrecho, a Punta Arenas y él me recibió. Unos periodistas me entrevistaron, ni pensé que iba a aparecer en la radio. Chisss. Imagínese si mi familia me viera ahora. O si me hubiese estado escuchando, yo, este que usted ve aquí… en la radio hablando. Nunca me han dejado solo la radio ni la televisión. Siempre me han acompañado. Y ahora yo, amigo del Tiburón Contreras. Me dieron tanta ayuda… a veces uno vende la mercadería que le regalan. Acá la ve, un gorro de los carabineros. Ja. De los pacos mismo. ¿Quién diría que uno iba a ser así, tan suertudo? Me dieron carpa. Tengo dos sacos de dormir. He regalado mucha cosa. Me dieron tantas botellas de bebida que no tenía fuerzas pa seguir tirando el carro. ¿cómo se les ocurre? Botellas grandes de las de litro y más. Qué bueno que ustedes me conviden agua porque tanta bebida cabrea. La gente da mucha bebida. Tuve que regalar por ahí. Siempre hay alguien que necesite. Disculpe que me emocione así, pero en Punta Arenas me enteré, en la mitad misma de mi viaje, que uno de mis amigos se mejoró. O sea, los milagros existen. Entonces uno también puede hacer algo ¿ve? Yo camino. Como el de la película que me dijeron. Así, de a pie. Ahora voy de vuelta. Más difícil pal norte. Como en subida. Uno sabe que no es pero se hace como si fuera una subida. Pesa el carro. Chisss parece que va a llover. Tengo la rueda protegida, la tengo que cambiar. Ahí llego a la Laurita, y ahí me dan de alojar asimismo a la intemperie. Allá tengo herramientas pa parchar la rueda y una goma pa repuesto. Echo el carro a un lado, abro el saco y unos tarritos que me dieron. Mate también. Los argentinos nos son los únicos que toman mate! ¿Sabe? En el sur los chilenos de allá también toman mate. Amargo, sí. Ese me gustaba menos. Con don Mario Galindo me iba a tomar uno. Ahora le tomé el cariño comoquiendice. La última chupá del mate. Ahora uno sabe. Y voy de vuelta. Disculpe la emoción, uno anda sensible. Voy de vuelta pa San Ramón. Me queda como para más de un mes. Uno echa de menos ya. Yo estoy calculando que por ahí por el 20 de abril llego a Osorno y piso mi tierra de nuevo. De ahí pa arriba es más de uno. Claro que este paisaje, así solo, así … igual me gusta. Uno se escucha a uno mismo. ¿no le ha pasado? Bueno. Le agradezco entonces y anote mi dirección en San Ramón para que me vaya a ver. Lléveme las fotos si puede. ¿no conoce algún periodista que me quiera entrevistar? ¿Algo así como pa la radio o en la tele? En el sur es la radio, allá pa la capital, la tele. ¿verdad? Gracias, muchas gracias por las manzanas. Gracias por el agua. Ustedes se me cuidan en el auto en su viaje. Yo sigo con mis pensamientos.
Un abrazo. Me subí al auto. Empezó a lloviznar y seguimos viaje. Esa noche alojamos en una pensión, en El Bolsón.


PSOE, MAYO 2007


1 comment:

Unknown said...

Paola,

que bueno que puedas compartir tus historias con esos personajes con todos. Además que manera más entretenida de escribirlo.

besos