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November 4, 2010

Columbo



Hace dos semanas veníamos de vuelta desde Puerto Natales a la Estancia, con la camioneta cargada con las compras, los trámites, el pescado y el hambre. Cansados después de un día en el pueblo y con hora y media por delante para llegar a la casa.


Nos avisa Max, por teléfono, que un baqueano se desapareció y que están todos buscándolo. Zúñiga.


En cuanto la radio de la camioneta alcanzó la frecuencia de la estancia, nos comunicamos con don Arturo, administrador de la Ganadera, para ponernos a su disposición.


Gerardo Zúñiga, cercano a los 50, baqueano de alma y de formación, hijo de jineteador y padre de hijas grandes, había trabajado en Cerro Guido hasta hace pocas semanas. Llevaba dos días en la Dos de Enero. Hastaquíconelturismo, nos contaba tantas veces. Y pucha que nos hacía reír. Una vez me llamó por teléfono. “Oye,Paula,soyGerardoZúñiga. Tengo señal de celular…toi acá en el toro. Wón, soy el único que tiene señal en el Paine. Pá eso llamaba. Chao que me quedo sin minutos”. Un evento único y que lo tenía alucinado, él, baqueano ovejero en el cerro, con señal en un puesto perdido cerca del Lago Toro… por una suerte de antena que rebotó desde Cerro Castillo hasta su teléfono.


Hace dos semanas, venía de vuelta de un Quincho que hicieron, con las dos chicas de la Estancia vecina y otro baqueano. Hacía calor. Tanto calor. La nieve de los cerros aumentó el caudal del río las Chinas y era complicado pasar al otro lado. Pero era temprano y conocían tan bien ese camino! Tantos años haciéndolo, tantas veces pasaron por ahí a caballo! Columbo –así le decíamos todos a Zúñiga- le cambió el caballo al chico que los acompañaba porque comotuyeguaesnuevita,mejorcruzaelríoconelmío,wón.


Entonces pasó la Gabriela, su hermana y el baqueano en el caballo de Columbo. El río fuerte, enojado, le sacó pica a los caballos. Los jinetes se mojaron las botas y bien arriba en los aperos. Y él no pasó. La yeguita nueva no tuvo fuerzas para llegar a la otra orilla y la fuerza del agua, como con rabia en un dia sin viento con deshielo de primavera, los dio vueltas. Dos vueltas y bien agarrado del cuello de la yegua dice la Gabriela que vieron a Zúñiga. A la tercera, la yegua apareció sola. Un poco más abajo en el río, con la montura aún ajustada, sin el lazo ni el bozal. Ni señal de Columbo. Un poco más abajo. Gritaron, corrieron, a galope por la orilla, traspirando el pánico que les enfriaba el sudor de la tarde. Parece que lo vieron asomarse más abajo. Pero puede haber sido una piedra.


Todos se enteraron. Esa tarde había un mini campeonato de futbol en Guido. Llegaron a buscar a los carabineros que tuvieron que retirarse del partido. Corrieron todos los ex compañeros. Camionetas, caballos. Don Arturo asustado, sensible pero firme, conocedor de la zona, mandó a todos a ayudar a los de la Dos de Enero.


La noche llegó y el agua no tuvo piedad. Nosotros llegamos a Guido. Esa noche cortaron la luz a la una de la madrugada y a las 4 ya estábamos todos en el retén. Radios en mano, camionetas. En la radio de la recepción, turnos para ayudar a pasar información si fuera necesario. A la orden de don Arturo nos pusimos porque, claramente, a pesar de las buenas intenciones del Gobernador, entre él y el jefe de retén, no hacían uno. Lamentable. Chaqueta roja con el escudo en la espalda, la autoridad provincial se quedó a dormir ahí para partir temprano personalmente ayudando en la búsqueda. Bien intencionado pero muy político. Carabineros se repartieron en dos motos y en nuestros autos… porque su camioneta aun seguía sin una rueda, apoyada en un tronco. Ni Gope, ni helicóptero, ni mapas. No conocían la zona. El jefe de retén, preocupado si Zúñiga sabía nadar! Aunque por esas cosas de la vida, Columbo hubiera sido un magallánico Tiurón Contreras… el río como venía era indomable.


A sus órdenes, don Arturo. Los baqueanos de Cerro Guido partieron por el valle de Las Chinas, de arriba hacia abajo, por una orilla. Los de la Dos de Enero, por allá hacia Laguna Azul, otra orilla. Baqueanos expertos ovejeros habían salido antes, desde el puente negro hacia Tercera Barranca, por lado y lado. Y nosotros por otra orilla, a pie y en camioneta, haciendo “puente” para las radios y buscando por los brazos de Las Chinas hacia el Paine, hacia Guido.


Amaneció y las Torres se veían rojas. Cada piedra, cada rincón tenía otro significado. El río las Chinas estaba silencioso, pero firme. Tantos brazos. No me había pasado y creo que a muchos tampoco, de tener que buscar el cuerpo de un compañero de trabajo. Yo no era amiga del Columbo, como lo fue Lorenzo, el que lo vio primero, atrapado en un canto del rio. Ni había trabajado con él directamente como el Tupa, quien lo sacó del agua. No me tocó nunca decidir sobre su trabajo como Don Arturo. Pero le di una chaqueta y a mí me llamó un día cuando tenía señal. La última foto que le tomé a Columbo, estaba de espaldas. Fue para el enduro, en abril pasado. Entonces supe que se iba. Pablo había hecho el arreo de las vacas varios días a caballo el año antes… y le tenía cariño. Columbo se adelantó. Podría haber sido cualquiera. Cualquiera de los baqueanos que hacen ese trabajo silencioso. Los que conocen el camino. Así dijo mi amiga Romina en su facebook.


Nos tocó avisar a la familia que el cuerpo había sido encontrado. Fuimos un par más de los cientos que fueron al funeral y que mandaron condolencias por la radio de Natales. Hombre bueno. Conocido en la provincia.

Mi amigo Max dijo que ahora se siente desprotegido. Las autoridades no valen nada en esos momentos. Vale el que sabe. El que conoce el camino. Columbo sabía que la yegüita era nueva y que su caballo tenía más experiencia, por eso se lo cambió al compañero. Pero el río fue más fuerte. A Columbo lo encontraron porque don Arturo organizó a la gente. El resto, nada. Pasan los años y esta es la misma Patagonia que leo de los exploradores y colonos que se enfrentaban con la naturaleza por estar lejos y solos.

July 27, 2008

saudades, Papino

echando de menos a mi abuelo que se fue de acá en noviembre, he revisado algunas de nuestras cartas. Y más cartas, e mails, telex, fax. Aquí hay una simpática que revela el espíritu de investigador, fanático de la genealogía y de la familia, buen humor, sencillez y practicidad. Díganme que no es fantástico!

ay ¡qué saudades!


De: pablo de smet
Enviado: lunes 16 de octubre de 2000 17.02
Para: de Smet d'Olbecke Paola


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Aquí va la foto del 7 de enero 1907, donde reconozco varias personas .
Numerando arriba dos personas, nº y nº 2
Fila del centro, siete personas numeradas 3,4,5,6,7,8 y 9
Fila de abajo, seis personas numeradas 10,11,12,13,14,15
Guagua abajo nº 16
Los que identifico :
nº 2, mi tio Stanislas Nolf, esposo de Marie de Smet y padre de Christian Nolf, inconfundible con la barba.
nº 4 : Elisabeth Vercruysse recién casada con Joseph Desclée nº 5 a su lado
(Elisabeth V. es la prima que escribió esa nota tan divertida sobre el arreglo del matrimonio de su prima Marie Godtschalck con Charles de Fougeroux)
nº 7 mi tia Marie de Smet, la del "Journal de Marie"
nº 9 mi tía Jeanne de Smet que se casará en 1910 con un Francés, Jacques de Bengy y vivirá en el castillo de Bannegon, cerca de Bourges.
nº 12 Grace Mulligham, de nacionalidad inglesa, amiga mencionada frecuentemente por Marie.
nº 13 René Goethals, un primo
nº 16 Christian Nolf (tenía 8 meses).
¿Que te parece ?
Papino




la foto a la que se refiere:


November 13, 2007

Los 100 años de Inesita



Estos días han sido llenos de eventos importantes. Por eso no me he dedicado mucho a escribir en los blogs o a sacar fotos...Una de las principales emociones fuertes fue la conmemoración que hicimos en familia por los 100 años del nacimiento de mi abuela materna y 10 años de su muerte.
Fue un evento precioso. Sencillo. Una tía se preocupó de la casa, otra de las invitaciones y el vino, una prima, del cóctel. Todos ayudaron con algo. Hice un diaporama con un texto de mi mamá sobre la vida de mi abuela y, mi querida prima Daniela, aparte del regalo sorpresa, hizo un ensayo sobre la Memé con los recuerdos de varios de los 20 nietos, los nosécuántos bisnietos y los 2 tataranietos (que no alcanzaron a conocerla).




quiero compartirlo. ojalá les guste.




1. Para algunos de los nietos, ella era la Memé; para otros la Abuelita y también, la Miné. Era pequeña, menuda, tenía las piernas delgadas. Usaba medias casi transparentes. En alguna época, a veces, la tintura del pelo le quedaba lila o celeste. Siempre tuvo apariencia de abuelita. Era ágil hasta que se enfermó. No le gustaba recordar que se llamaba Inés Consuelo. Le tenía terror a los polillones. Se reía mucho. Adoraba la ciudad de Roma. Tenía un cutis como de durazno.

2. En el comedor de su casa de la calle El Gobernador había un mueble cuyas puertas correderas se desplazaban con enorme dificultad. Adentro, se guardaban los cubiertos, los cuchillos tenían un fuerte olor a metal y manchas oscuras. En los aperitivos, los niños tomábamos bebidas y nos devorábamos las ramitas y los pepinillos dill. Si había mucha gente, almorzábamos en una mesa contigua a la de los grandes. Las cucharillas tenían un grano de café en su extremo. Preparaba postres deliciosos: crema amarilla, flan de coco con caramelo, mousse de chocolate. No le gustaba el ajo. Adoraba una especie de cocimiento de choclo rallado y los merenguitos del Montolín.

3. Tenía un closet macanudo con cajas en las cuales se guardaban cajitas, bolsas donde había bolsitas. Tesoros inimaginables para nosotros, pieles de armiño, pañuelos de seda, colonias y perfumes. Joyas. También juguetes, un montón de inolvidables juguetes.

4. Durante el otoño y el invierno llegaban decenas de picaflores a su jardín. De Brasil traía unas botellitas con flores de plástico en las cuales les ponía agua azucarada. Amaba sus plantas, cuidaba con pasión sus flores. El musguito de su jardín en Santiago fue recortado a tijeretazos por alguno de los primos menores. Pagaba recompensa por capturar caracoles. Tras la puerta de la cocina había una bolsa de papel café con semillas para los zorzales y las tórtolas.

5. En Los Andes alimentaba con avena a los peces de la fuente. Tenía unos narcisos de trompeta rosada increíbles. También había granados. En alguno de los cajones de la cómoda en su dormitorio había un libro de Babar; en uno de los muros, una bendición papal. El huevillo del patio, durante el verano, nos quemaba los pies desnudos.

6. Su cartera siempre tenía secretos fascinantes para esfumar cualquier aburrimiento en medio de las esperas.

7. Le gustaba jugar a las cartas; solitarios cuando estaba sola, a otras cosas con nosotros. Tenía un maravilloso juego de naipes pequeños con diseño de pajaritos adentro de una caja de cuero. Permitía que hiciéramos trampa y las hacía ella también.

8. A los primos en Brasil y en Concepción les escribía y enviaba cartas con tesoros: calcomanías, recortes, revistas, pañuelos pintados. Al sur viajaba en tren. De Brasil regresaba con regalos para todos y los artículos de aseo del avión para los niños que vivíamos acá.

9. Las navidades, el árbol de pascua plateado, las bolas de vidrio blanco brillantes y el pesebre de madera tallada, con esas ovejitas de patitas tan flacas. Lo mejor del domingo de resurrección era ir a su casa a buscar huevitos de chocolate.

10. El Tata le decía Í-nes. Ella hablaba del ‘papá’. De las dos camas idénticas en el dormitorio que compartían hasta que el Tata se enfermó, nunca se habló.

11. En su pieza tenía una foto autografiada de la Josephine Baker con pollera de plátanos. También había una pequeña reproducción de la Leda y el Cisne. El gallito de acuarela. Sobre el velador, entre los marquitos con fotos, unas fuentecitas de cristal donde dejaba sus anillos por la noche. ¿Se quitó alguna vez los aros de perlas?

12. Cuando se enfermó fue como un asalto por sorpresa al vínculo que cada uno de nosotros tenía con ella, a esa manera única e irrepetible de estar. En la clínica, y cuando ya no podía hablar, una de las primas pequeñas le llevó un alfabeto. A media tarde del 5 de noviembre pedimos para que descansara. Entonces, tomada de la mano, acompañada, se fue. Pesaba tan poco cuando la envolvieron en la sábana. Su espíritu ya había subido a la estrella que la vio nacer. 10 de noviembre de 2007



por Daniela Huneeus E.


(las fotos tienen derechos reservados y pertenecen a la familia de mi madre)

July 25, 2007

tacones lejanos



Hace algunos años trabajé en un reportaje que se le ocurrió hacer a una de mis jefas, por un dato que tenía. Gran ocurrencia. Yo era parte del equipo de un exitoso programa de investigación periodística para la televisión chilena… y me tocó conocer a fondo un grupo de travestis que recibía capacitación para tener un oficio que les permitiera dejar las calles y la prostitución.
Un mes tenía para buscar personajes, dar a conocer sus sueños, su pasado y el presente. Un mes de casa en casa, de clase en clase en el Infocap (universidad para el trabajador a cargo de los jesuitas), calle en calle. Las noches, las mañanas, las tardes… llenas de visitas y reuniones y paseos… conocí sus rutinas, sus familias. me senté a llorar con varias de ellas y hasta las defendí de la policía una vez que nos querían llevar detenidas a todas juntas (yo incluida) sólo por caminar en la calle vestidas de mujer. en ese momento me dio mucha risa pasar por una de ellas y luego me enojé por ver el cambio de actitud del policía al percatarse que yo no era ni travesti ni prostituta... cambió porque yo era yo... aunque ninguna de ellas estaba haciendo en ese momento nada fuera de la ley, más que caminar conmigo por la calle, conversando y riéndonos.
Conocí historias increíbles. Personas maravillosas. Un mundo sórdido, triste, solitario, sucio, maloliente… pobre. Un mundo lleno de violencia y enfermedades, de ignorancia y prejuicios. También con lealtades y esperanzas. Mucho llanto. Un mundo marginal al que evitamos o pretendemos que no existe. Para mí, un privilegio. Conocí profundamente una parte de la ciudad donde vivo que, de no ser por el programa donde trabajaba, difícilmente hubiera aprendido a entender. El tema derivó en un reportaje terminó sacando un segundo lugar, premiado por la Fundación Nuevo Periodismo (a cargo de Gabriel García Márquez). Por esas cosas de la vida, que no vienen al caso, las entrevistas con cámaras las hizo otra periodista que era “rostro” y las alabanzas también se las llevó otra gente. Eran las reglas del juego. Internamente en el canal recibí parte de las felicitaciones correspondientes… Muchas de mis entrevistadas siguen en las calles, las he visto en las noticias porque caen presas, otras son parte de algún movimiento que busca igualdad de derechos, otras ya murieron de sida o golpeada po algún homofóbico extremo... pero, lo mejor de todo es que conocí a una persona con la que sigo comunicándome, escribiendo, visitando, chateando. Mi amiga Juana Iris.
Ella dejó las calles hace varios años, después de ver su propia historia proyectada en la pantalla. Y de a poco… encontró un trabajo donde es respetada como persona. Pero los sueldos de empleados públicos de “baja categoría” no alcanzan para pensar en el futuro, pagar las deudas y sobrevivir el día a día. Con el permiso de ella, acá pongo su foto y una carta que escribió buscando ayuda… en verdad, necesita ayuda económica para salir adelante, porque la acaban de estafar.
Aquí está la carta que ella misma envía.




Quiero comenzar contando que soy una chica transexual no operada y vida desde muy niña ha girado entorno la discriminación, ya que la primera discriminación la recibí de parte de mi propia familia, y luego en el colegio.
En un principio mi familia me discriminó y me echó de la casa, por ser una persona diferente a ellos, en lo referente a mi sexo biológico, y en el colegio me molestaban porque me encontraban diferente a los demás niños y niñas, por este motivo que me tuve que ir de mi casa y dedicarme al comercio sexual por las faltas de oportunidades.
Todo comenzó cuando yo tenía 7 años y desde esa edad hasta ahora he vivido todo un calvario, ya que mi nombre por partida de nacimiento no coincide con mi imagen, ni mi rol de género, que es femenino.
Por este motivo veo vulnerados mis derechos básicos como persona, primero que nada, en el ámbito laboral, educacional y de salud.
En el ámbito de la salud: no tengo una atención digna, puesto que he sido rechazada por tener nombres masculinos y no femeninos, esto ocurre por el tema de mi inscripción en el Registro Civil, pasando a tener conflictos con quien me atiende, pues, voy como mujer y debo explicar tooooooda mi historia de vida, y el tiempo termina y no he logrado ser atendida por la causa que requirió mi consulta al médico.
A esto se suma, que al momento de llamarme para poder ser atendida, me llaman con el nombre masculino que legalmente tengo, es aquí cuando me convierto en objeto de miradas y burlas de las personas que se encuentran al igual que yo esperando ser atendidas.
En el ámbito Laboral: es en este espacio en donde me he sentido mucho más vulnerable, puesto que que no reúno las condiciones, por lo tanto quedo fuera de los parámetros para el trabajo al que quiero o quisiera postular, sólo por llevar el nombre de partida de nacimiento y no el de Juana Iris, situación que me hace sentirme frustrada como persona y como mujer.
En el ámbito educacional ni hablar aquí también quedo fuera de los parámetros. Pero a pesar de todo esto que he vivido puedo decir muy orgullosamente que le he quebrado la mano al destino, he salido adelante a pesar de todas las dificultades que la sociedad pone y en estos momentos me encuentro trabajando como administrativa en un centro de salud de la comuna de Cerro Navia, aquí me dieron la oportunidad para desenvolverme en el ámbito laboral tomando en cuenta que primero que nada soy una persona con derechos y deberes, también estoy terminando mi enseñanza media y en el año 2008 me gustaría mucho entrar a estudiar una carrera. Ahora me siento una persona común y corriente como cualquier otra persona que tiene cuentas que pagar y objetivos que cumplir, pero los objetivos se ven troncados cuando no esta el dinero es por eso que me gustaría participar en el programa “quien merece ser millonario” para poder hacer realidad el sueño de todos los Chilenos que es la casa propia y poder pagar algunas cuentas que tengo. Me encantaría mucho que me dieran la oportunidad de participar ya que encuentro que soy una persona que lo merezco ya que a pesar de todo lo que he vivido nunca me he rendido y que soy perseverante en todo lo que me propongo con responsabilidad y con respeto.


Desde la perspectiva cultural, las complicaciones dadas por las formas que se asume la discriminación desde la sociedad para quienes hemos tratado de ejercer nuestro derecho a la vida y a los derechos asociados a nuestra dignidad; tenemos que estar en una actitud de permanentes explicaciones y justificaciones acerca de nuestra condición ¿todos/as debemos estar explicando nuestra condición cada vez que a alguien le complique o le entre la curiosidad?
El acceso a ciertos bienes de consumo, necesarios para mi desempeño laboral o mi legitima oportunidad de tener un vehiculo, se ve complejizada por la actitud de la policía al momento de requerir mis documentos, y vuelta a explicar mi condición.Todo esto en el contexto de ser una mujer atrapada en un cuerpo que no me corresponde. cariños, Juana.